Desde la antigüedad, la imposición de las manos es una de las armas usadas por las personas para auxiliar a los enfermos o apartar de ellos las malas influencias espirituales. En muchos apartes de la Biblia, vemos a Jesús y a sus discípulos imponiendo las manos sobre los necesitados, rogando a Dios que fuesen curados. Jesús utilizó esta práctica afirmando que, si quisiéramos, podríamos hacer lo mismo. Y desde aquel tiempo el hombre se vale de este recurso para aliviar, consolar, mejorar y hasta curar dolencias físicas y espirituales.
Antes del advenimiento del Espiritismo, poco se sabía sobre la práctica de esta costumbre. Los fenómenos de curación se cubrían de misterio y eran tenidos como acontecimientos sobrenaturales.